psicología en adolescentes

miércoles, 20 de abril de 2011

APRENDER A RESOLVER CONFLICTOS. EDUCARSE ANTE EL CONFLICTO


Por una Convivencia basada en el Respeto, Tolerancia en la diversidad, Concordia y Armonía escolar
Los comportamientos agresivos y violentos entre niños, niñas y jóvenes de numerosos colegios llaman actualmente nuestra atención. Los daños físicos o psicológicos entre compañeros y también a profesores se han convertido en un fenómeno casi cotidiano. El incremento de la violencia escolar convierte a este tema en un problema social que debemos tener en cuenta.


¿Qué aprendemos de nuestro entorno?

El escenario familiar, la escuela, nuestro grupo de amigos y amigas, al igual que los medios de comunicación y la sociedad en general; todos contribuyen positiva o negativamente a construir nuestra personalidad.

Los comportamientos violentos no nacen con nosotros sino que se aprenden a lo largo de la infancia y la adolescencia, son el producto de la imitación de aquello que vemos u oímos a nuestro alrededor:

La televisión, Internet y algunos videojuegos se transforman de esta manera en un riesgo ya que muchas veces nos enseñan actitudes violentas o agresivas que llegamos a aceptar como normales debido a su permanente repetición.

Si se crece en un ambiente de malos tratos físicos o verbales, habrá una tendencia a imitar ese tipo de comportamientos y reacciones, mientras que un entorno protector generará seguridad y actitudes positivas en los niños y las niñas, adolescentes y jóvenes.

A su vez, si no gozamos de un buen estado de salud, si nos falta alimentación o vestimenta, si carecemos de los servicios básicos, de un entorno protector que refuerce la confianza en uno mismo, esto puede determinar ciertas conductas agresivas.

Entonces... ¿Qué pasa en los países en desarrollo donde carecen de la mayoría de estos aspectos?

Hay que distinguir. Esto no significa que aquellos que no pueden gozar plenamente de sus derechos, por ejemplo en los países pobres, tengan necesariamente que ser más violentos.

No debemos identificar la violencia con una realidad de pobreza extrema, aunque sí vemos que hay vinculaciones. Éste es sólo un factor más que puede producirla, pero hay otros factores que también existen en los países ricos… y por eso la violencia ocurre en cualquier parte del mundo. 


La resolución de los conflictos

Como veníamos diciendo, conflicto no es lo mismo que violencia. Un conflicto aparece cuando tenemos posiciones diferentes, puntos de vista opuestos, o por una confrontación de intereses.

Hay que tener una mentalidad abierta para saber afrontar los conflictos, darse cuenta de todas las posibilidades de resolución existentes y ser creativos para inventar soluciones nuevas.

Es un reto para todos los jóvenes y adolescentes conocer y detectar el gran abanico de posibilidades de respuesta y asumir que la violencia no es necesariamente el resultado de un conflicto. ¿Por qué agredir cuando podemos dialogar y llegar a un acuerdo que beneficie a todas las partes?

Las personas por naturaleza no somos violentas, no nacemos así, es una respuesta que aprendemos de nuestro alrededor. De la misma manera, también podemos aprender otras, pacíficas y amigables.

La violencia, por el contrario, es sólo una de las maneras que tenemos de responder o reaccionar ante el conflicto… ¡Y la menos indicada!

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