Formar nuestro futuro viviendo la adolescencia en el presente. creador zanoni Yada! para servirles! :D
viernes, 29 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
para nosotros los adolescentes....
Asi es la vida de un adolescente:
momentos cortos en la vida
momentos de estres y exactitud
sentimientos y a veces hasta una vida reprimida
caoticamente hermosa, pero de gran magnitud!
momentos cortos en la vida
momentos de estres y exactitud
sentimientos y a veces hasta una vida reprimida
caoticamente hermosa, pero de gran magnitud!
APRENDER A RESOLVER CONFLICTOS. EDUCARSE ANTE EL CONFLICTO
Por una Convivencia basada en el Respeto, Tolerancia en la diversidad, Concordia y Armonía escolar
Los comportamientos agresivos y violentos entre niños, niñas y jóvenes de numerosos colegios llaman actualmente nuestra atención. Los daños físicos o psicológicos entre compañeros y también a profesores se han convertido en un fenómeno casi cotidiano. El incremento de la violencia escolar convierte a este tema en un problema social que debemos tener en cuenta.
Los comportamientos agresivos y violentos entre niños, niñas y jóvenes de numerosos colegios llaman actualmente nuestra atención. Los daños físicos o psicológicos entre compañeros y también a profesores se han convertido en un fenómeno casi cotidiano. El incremento de la violencia escolar convierte a este tema en un problema social que debemos tener en cuenta.
¿Qué aprendemos de nuestro entorno?
El escenario familiar, la escuela, nuestro grupo de amigos y amigas, al igual que los medios de comunicación y la sociedad en general; todos contribuyen positiva o negativamente a construir nuestra personalidad.
Los comportamientos violentos no nacen con nosotros sino que se aprenden a lo largo de la infancia y la adolescencia, son el producto de la imitación de aquello que vemos u oímos a nuestro alrededor:
La televisión, Internet y algunos videojuegos se transforman de esta manera en un riesgo ya que muchas veces nos enseñan actitudes violentas o agresivas que llegamos a aceptar como normales debido a su permanente repetición.
Si se crece en un ambiente de malos tratos físicos o verbales, habrá una tendencia a imitar ese tipo de comportamientos y reacciones, mientras que un entorno protector generará seguridad y actitudes positivas en los niños y las niñas, adolescentes y jóvenes.
A su vez, si no gozamos de un buen estado de salud, si nos falta alimentación o vestimenta, si carecemos de los servicios básicos, de un entorno protector que refuerce la confianza en uno mismo, esto puede determinar ciertas conductas agresivas.
Entonces... ¿Qué pasa en los países en desarrollo donde carecen de la mayoría de estos aspectos?
Hay que distinguir. Esto no significa que aquellos que no pueden gozar plenamente de sus derechos, por ejemplo en los países pobres, tengan necesariamente que ser más violentos.
No debemos identificar la violencia con una realidad de pobreza extrema, aunque sí vemos que hay vinculaciones. Éste es sólo un factor más que puede producirla, pero hay otros factores que también existen en los países ricos… y por eso la violencia ocurre en cualquier parte del mundo.
La resolución de los conflictos
Como veníamos diciendo, conflicto no es lo mismo que violencia. Un conflicto aparece cuando tenemos posiciones diferentes, puntos de vista opuestos, o por una confrontación de intereses.
Hay que tener una mentalidad abierta para saber afrontar los conflictos, darse cuenta de todas las posibilidades de resolución existentes y ser creativos para inventar soluciones nuevas.
Es un reto para todos los jóvenes y adolescentes conocer y detectar el gran abanico de posibilidades de respuesta y asumir que la violencia no es necesariamente el resultado de un conflicto. ¿Por qué agredir cuando podemos dialogar y llegar a un acuerdo que beneficie a todas las partes?
Las personas por naturaleza no somos violentas, no nacemos así, es una respuesta que aprendemos de nuestro alrededor. De la misma manera, también podemos aprender otras, pacíficas y amigables.
La violencia, por el contrario, es sólo una de las maneras que tenemos de responder o reaccionar ante el conflicto… ¡Y la menos indicada!
Como veníamos diciendo, conflicto no es lo mismo que violencia. Un conflicto aparece cuando tenemos posiciones diferentes, puntos de vista opuestos, o por una confrontación de intereses.
Hay que tener una mentalidad abierta para saber afrontar los conflictos, darse cuenta de todas las posibilidades de resolución existentes y ser creativos para inventar soluciones nuevas.
Es un reto para todos los jóvenes y adolescentes conocer y detectar el gran abanico de posibilidades de respuesta y asumir que la violencia no es necesariamente el resultado de un conflicto. ¿Por qué agredir cuando podemos dialogar y llegar a un acuerdo que beneficie a todas las partes?
Las personas por naturaleza no somos violentas, no nacemos así, es una respuesta que aprendemos de nuestro alrededor. De la misma manera, también podemos aprender otras, pacíficas y amigables.
La violencia, por el contrario, es sólo una de las maneras que tenemos de responder o reaccionar ante el conflicto… ¡Y la menos indicada!
martes, 19 de abril de 2011
ahora la pregunta es: tu como adolescente...
¿Qué conflictos ves en tu vida y porquè crees que se dan?
¿Qué origina conflictos en la adolescencia?
Los conflictos familiares:
por lo general lo que hace que un o una adolescente sufra conflictos psicológicos o en su vida son los que se desarrollan muy cerca de él o ella, en este caso su propia familia.
Este documento mostrara de una mejor forma los problemas que surgen de una familia conflictiva:
por lo general lo que hace que un o una adolescente sufra conflictos psicológicos o en su vida son los que se desarrollan muy cerca de él o ella, en este caso su propia familia.
Este documento mostrara de una mejor forma los problemas que surgen de una familia conflictiva:
Psicóloga: Mariela Pizarro P.
Cuando una familia se encuentra a la deriva y sin dirección clara, decimos que existe un
conflicto. En palabras simples, una situación de tensión hace presión en la familia y se
requieren ciertos cambios dinámicos que la estabilicen. Los roles, los valores y los
objetivos se pierden y se hacen confusos en la medida que el conflicto siga
permaneciendo en el sistema.
Los problemas, crisis y conflictos en la familia hacen necesario un cambio, que a su vez
llevarán a redefinir un nuevo sistema de relaciones.
El cambio fundamental que se espera definirá nuevas formas de comportamiento de los
miembros de la familia. Todo aquello que implica un cambio permite crecer y aprender de
nosotros y de quienes nos rodean. Por lo tanto, los conflictos familiares son avances y
crecimientos, que se experimentan en todo grupo humano.
Siempre hay que mantenerse alerta a los problemas, y situaciones que estresen, para
comenzar a trabajar en la superación y solución de los mismos. Hay situaciones que se
mencionan a menudo como crisis: la separación de los padres, la pérdida de un miembro
de la familia (duelo), la etapa de la adolescencia en los hijos, infidelidad conyugal, pérdida
del trabajo (cesantía), etc.
Hay que tener en cuenta que lo que puede ser motivo de conflicto en un hogar, en otro
puede no serlo. Depende de la familia y de los recursos (hábitos, pautas de conducta,
Cuando una familia se encuentra a la deriva y sin dirección clara, decimos que existe un
conflicto. En palabras simples, una situación de tensión hace presión en la familia y se
requieren ciertos cambios dinámicos que la estabilicen. Los roles, los valores y los
objetivos se pierden y se hacen confusos en la medida que el conflicto siga
permaneciendo en el sistema.
Los problemas, crisis y conflictos en la familia hacen necesario un cambio, que a su vez
llevarán a redefinir un nuevo sistema de relaciones.
El cambio fundamental que se espera definirá nuevas formas de comportamiento de los
miembros de la familia. Todo aquello que implica un cambio permite crecer y aprender de
nosotros y de quienes nos rodean. Por lo tanto, los conflictos familiares son avances y
crecimientos, que se experimentan en todo grupo humano.
Siempre hay que mantenerse alerta a los problemas, y situaciones que estresen, para
comenzar a trabajar en la superación y solución de los mismos. Hay situaciones que se
mencionan a menudo como crisis: la separación de los padres, la pérdida de un miembro
de la familia (duelo), la etapa de la adolescencia en los hijos, infidelidad conyugal, pérdida
del trabajo (cesantía), etc.
Hay que tener en cuenta que lo que puede ser motivo de conflicto en un hogar, en otro
puede no serlo. Depende de la familia y de los recursos (hábitos, pautas de conducta,
reglas, etc.).
Además, siempre existen obstáculos que van a interferir en el cambio. En general, estos
están encubiertos y una manera de identificarlos objetivamente es con la ayuda de
terapia.
Los obstáculos, aparecen en las reglas de la familia, en las metas y objetivos de la familia,
en la definición de los roles de cada miembro, en la comunicación, en la historia familiar y
en la intimidad de cada uno.
Entonces, se deberá investigar la raíz del conflicto, para comenzar con pautas puntuales
de intervención en el ambiente familiar. Es fundamental que cada integrante colabore y
tenga confianza que entre todos pueden superar el problema. La actitud positiva y abierta
ayuda a mantener la opción de una solución sanativa.
Quienes necesitan de un trato delicado y cuidadoso son los niños, por ser los más
vulnerables debido a que su estructura mental, emocional y física, se encuentra en
formación. Por ello, es común encontrar problemas de autoestima, depresiones,
inadaptación social, enuresis secundaria, problemas académicos, que se evidencian tras
un conflicto familiar.
La vida en familia es un medio educativo para todos, en la cual debemos dedicar tiempo y
esfuerzo. La familia, es nuestra fuente de socialización primaria. Por ello, es la instancia
que moldea pautas de conducta y actitudes de quienes son sus integrantes. No es menos
cierto que los conflictos no se pueden evitar en la mayoría de las situaciones. Pero,
debemos estar preparados para afrontarlos. Al igual como nos alimentamos
balanceadamente para mantener nuestro organismo alejado de posibles enfermedades.
Lo mismo acontece con los conflictos. Una familia nutridora, será portadora de anticuerpos
capaces de hacerle frente a cualquier dificultad y le será más fácil poder salir airosa.
Debemos tener presente de una familia nutridora:
La casa en la que vive la familia es fundamental.
La limpieza, el orden y el mantenimiento son tareas importantes que se pueden realizar en
común acuerdo y designación de tareas, procurando que estas no ahoguen las relaciones
entre los miembros dedicándose férreamente a estas.
No olvidar expresar las opiniones y dejar que los hijos también se expresen.
Ser coherente, para que nuestro actuar y pensar se complementen.
Ser paciente, ayuda a la tolerancia y el respeto por los demás.
Demostrar nuestro cariño por los demás con nuestra actitud.
Alabar cuando algún miembro de la familia se destaque.
Acostumbrarse, a pedir perdón por los errores.
Mantener conversaciones familiares y tiempo de convivencia sistemática.
Escuchar siempre con atención
Crear situaciones de diversión familiar.
Mantener valores y reglas claras que no lleven a confusiones, y sean respetadas por todos
están encubiertos y una manera de identificarlos objetivamente es con la ayuda de
terapia.
Los obstáculos, aparecen en las reglas de la familia, en las metas y objetivos de la familia,
en la definición de los roles de cada miembro, en la comunicación, en la historia familiar y
en la intimidad de cada uno.
Entonces, se deberá investigar la raíz del conflicto, para comenzar con pautas puntuales
de intervención en el ambiente familiar. Es fundamental que cada integrante colabore y
tenga confianza que entre todos pueden superar el problema. La actitud positiva y abierta
ayuda a mantener la opción de una solución sanativa.
Quienes necesitan de un trato delicado y cuidadoso son los niños, por ser los más
vulnerables debido a que su estructura mental, emocional y física, se encuentra en
formación. Por ello, es común encontrar problemas de autoestima, depresiones,
inadaptación social, enuresis secundaria, problemas académicos, que se evidencian tras
un conflicto familiar.
La vida en familia es un medio educativo para todos, en la cual debemos dedicar tiempo y
esfuerzo. La familia, es nuestra fuente de socialización primaria. Por ello, es la instancia
que moldea pautas de conducta y actitudes de quienes son sus integrantes. No es menos
cierto que los conflictos no se pueden evitar en la mayoría de las situaciones. Pero,
debemos estar preparados para afrontarlos. Al igual como nos alimentamos
balanceadamente para mantener nuestro organismo alejado de posibles enfermedades.
Lo mismo acontece con los conflictos. Una familia nutridora, será portadora de anticuerpos
capaces de hacerle frente a cualquier dificultad y le será más fácil poder salir airosa.
Debemos tener presente de una familia nutridora:
La casa en la que vive la familia es fundamental.
La limpieza, el orden y el mantenimiento son tareas importantes que se pueden realizar en
común acuerdo y designación de tareas, procurando que estas no ahoguen las relaciones
entre los miembros dedicándose férreamente a estas.
No olvidar expresar las opiniones y dejar que los hijos también se expresen.
Ser coherente, para que nuestro actuar y pensar se complementen.
Ser paciente, ayuda a la tolerancia y el respeto por los demás.
Demostrar nuestro cariño por los demás con nuestra actitud.
Alabar cuando algún miembro de la familia se destaque.
Acostumbrarse, a pedir perdón por los errores.
Mantener conversaciones familiares y tiempo de convivencia sistemática.
Escuchar siempre con atención
Crear situaciones de diversión familiar.
Mantener valores y reglas claras que no lleven a confusiones, y sean respetadas por todos
¿Qué hacer en los conflictos familiares? :O
En todas las familias es frecuente que se vivan problemas o dificultades; esto hasta cierto
punto es normal, lo importante es cómo se enfrentan y resuelven.
Las dificultades pueden ayudar a aclarar malos entendidos, a reconocer errores y
fortalecer los lazos afectivos y de comunicación entre los integrantes de una familia.
Describe alguna dificultad que haya tenido tu familia:
¿Cómo se resolvió?
Cada grupo familiar se adapta a las circunstancias que le toca vivir, dependiendo de la
personalidad de sus miembros, la época en que se viva, sus valores, su propia historia. Por
ejemplo, el nacimiento de un nuevo integrante; el primo que se queda un tiempo; la
muerte de alguno de ellos, etcétera.
Los integrantes de una familia reaccionamos de diferente forma frente a las dificultades. A
algunos nos pueden dar ganas de gritar, a otros de hablar; también podemos hacer como
que no pasa nada o evitar hablar de lo que sucede.
Cuando no se resuelven las dificultades familiares, se puede ocasionar un ambiente de
tensión, enojo o violencia, que afecte el estado de ánimo de sus miembros. Esto puede
llevarlos a buscar sus propias soluciones, que muchas veces pueden exponerlos a diversos
riesgos. Por eso es tan necesario que juntos analicemos y busquemos posibles salidas a
los problemas.
¿Cómo enfrentar diversas situaciones difíciles?
Puede suceder que frente a las dificultades familiares, a veces no sepamos qué hacer y
esto nos cause mucho enojo, frustración o impotencia. También llegamos a sentir que no
podemos cambiar a los demás, que no nos escuchan. ¿Cómo enfrentar estas situaciones?
¿Qué opciones tenemos? ¿Cómo saber cuándo tenemos la razón y cuándo no? ¿Cuándo
nos conviene ceder y cuándo no? ¿Cómo distinguir si es responsabilidad de nosotros o de
la otra persona?
¿Recuerdas alguna dificultad familiar?
¿Con quién fue?
¿Por qué fue?
¿Qué sentiste?
¿Se llegó a alguna solución?
Sí ¿Quién y qué facilitó la solución?
No ¿Qué obstáculos impidieron llegar a una solución?
Ahora que ya pasó el tiempo, ¿crees que esa dificultad hubiera tenido otras alternativas
de solución?
punto es normal, lo importante es cómo se enfrentan y resuelven.
Las dificultades pueden ayudar a aclarar malos entendidos, a reconocer errores y
fortalecer los lazos afectivos y de comunicación entre los integrantes de una familia.
Describe alguna dificultad que haya tenido tu familia:
¿Cómo se resolvió?
Cada grupo familiar se adapta a las circunstancias que le toca vivir, dependiendo de la
personalidad de sus miembros, la época en que se viva, sus valores, su propia historia. Por
ejemplo, el nacimiento de un nuevo integrante; el primo que se queda un tiempo; la
muerte de alguno de ellos, etcétera.
Los integrantes de una familia reaccionamos de diferente forma frente a las dificultades. A
algunos nos pueden dar ganas de gritar, a otros de hablar; también podemos hacer como
que no pasa nada o evitar hablar de lo que sucede.
Cuando no se resuelven las dificultades familiares, se puede ocasionar un ambiente de
tensión, enojo o violencia, que afecte el estado de ánimo de sus miembros. Esto puede
llevarlos a buscar sus propias soluciones, que muchas veces pueden exponerlos a diversos
riesgos. Por eso es tan necesario que juntos analicemos y busquemos posibles salidas a
los problemas.
¿Cómo enfrentar diversas situaciones difíciles?
Puede suceder que frente a las dificultades familiares, a veces no sepamos qué hacer y
esto nos cause mucho enojo, frustración o impotencia. También llegamos a sentir que no
podemos cambiar a los demás, que no nos escuchan. ¿Cómo enfrentar estas situaciones?
¿Qué opciones tenemos? ¿Cómo saber cuándo tenemos la razón y cuándo no? ¿Cuándo
nos conviene ceder y cuándo no? ¿Cómo distinguir si es responsabilidad de nosotros o de
la otra persona?
¿Recuerdas alguna dificultad familiar?
¿Con quién fue?
¿Por qué fue?
¿Qué sentiste?
¿Se llegó a alguna solución?
Sí ¿Quién y qué facilitó la solución?
No ¿Qué obstáculos impidieron llegar a una solución?
Ahora que ya pasó el tiempo, ¿crees que esa dificultad hubiera tenido otras alternativas
de solución?
Sí No
¿Cuáles?
Si volvieras a vivir esta dificultad, ¿qué cambiarías de tu actitud? Trata de ilustrarlo
dibujándolo en una hoja de papel en blanco.
Aprender a manejar los conflictos no es una tarea fácil, se necesita más que buena
voluntad para hacerlo.
Si volvieras a vivir esta dificultad, ¿qué cambiarías de tu actitud? Trata de ilustrarlo
dibujándolo en una hoja de papel en blanco.
Aprender a manejar los conflictos no es una tarea fácil, se necesita más que buena
voluntad para hacerlo.
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